Debe quedar en claro, desde el primer momento, que los equipos que se conformen para cada uno de los cinco partidos de prueba, que servirán para escoger las SSS, se harán escogiendo, al azar, a cada uno de sus integrantes. En cada uno de los cinco partidos de prueba que se harán en cada serie, los equipos deberán ser conformados por cada uno de los postulantes que se inscribieron para clasificar a la SSS de su distrito, según la división política del supuesto país con el que estamos ejemplificando. Después de cada partido de prueba se disuelven los equipos que se conformaron y se vuelven a formar, con diferentes integrantes, para el siguiente partido de prueba. Habíamos dicho que en la etapa inicial se inscribirían 112 postulantes a futbolistas y ocho postulantes a entrenadores por cada distrito. Estos deben integrar los equipos que les toque en suerte, en cada uno de los cinco partidos de prueba. Esto quiere decir que, algunas veces, tendrán de contrincantes a jugadores que fueron sus compañeros en otros equipos, para los partidos de prueba y otras veces tendrán como compañeros a jugadores que fueron contrincantes en otros partidos de prueba también.
Los árbitros también tendrán su propia competencia, pero tendrán que buscar el favor de los futbolistas y los entrenadores porque ellos son quienes los calificarán después de cada partido, otorgándoles un puntaje del 0 al 20. Los mejores calificados serán quienes el sistema escogerá conforme vayan sucediéndose las series de cinco partidos de prueba y los campeonatos. La implementación de sistemas más modernos de arbitraje se harán en la medida de las posibilidades del sistema SSS y de la aceptación del público. como es lógico, hay cosas que gustan y cosas que no. Si hiciéramos 8 equipos fijos con los 112 postulantes, desvirtuaríamos el concepto filosófico de lo que queremos hacer porque se supone que de esos 8 equipos quedaría un solo equipo como la SSS del distrito, en desmedro de los buenos jugadores que, seguramente, tendrían los equipos que no campeonaron. Ese fenómeno sucede con el sistema FIFA y consideramos injusto que, buenos jugadores, se queden sin seguir participando porque no campeonaron. Ese vicio se subsana con la implementación del sistema SSS que premia la buena participación de manera individual.
Cuando los postulantes se constituyen en la cancha, donde van a jugar su partido de prueba, se escogen a los entrenadores primero y se les da una letra como la identificación del equipo que van a dirigir en ese partido de prueba. Los equipos que jugarán en la primera serie, siempre serán 8, de manera que se escogerán desde la “A” hasta la “H”. Estos nominales no se cambiarán durante los partidos de prueba. Cada entrenador tendrá la letra de su equipo durante los cinco partidos de prueba; los futbolistas que están postulando, son los que se alternarán en los diferentes equipos, según hayan sido sorteados antes de cada partido. La suerte será inapelable; nadie podrá cambiarse de equipo, una vez que haya salido sorteado. Debe jugar ese partido en el equipo en el cual salió sorteado. Antes de cada cada uno de los partidos de prueba, los futbolistas tendrán que someterse al sorteo.
Otra de las características de nuestro sistema es que, permitiremos que postulen jugadores y entrenadores que tengan minusvalías leves que no impidan el normal desarrollo de un partido de fútbol. Estas minusvalías serán observadas por los médicos encargados de hacer los exámenes respectivos a todos los futbolistas, antes de inscribirse en el sistema SSS. Ellos son los que determinarán si una minusvalía de un postulante, es o no motivo de aceptación en el sistema. Particularmente creo que, casi todos o una gran mayoría, hemos visto alguna vez a personas minusválidas jugando fútbol. ¿Quién quita que un buen futbolista minusválido pueda ser seleccionado en la SSS de cualquier país? Creo que sería muy gratificante ver a un minusválido clasificarse en una SSS, por encima de los que no lo son. Mejor aun si lo podemos ver en un mundial.
Debemos reiterar, nuevamente, que los tiempos de juego serán tres (3) con descansos de 14 minutos que, probablemente, se extiendan a 21 minutos. Jugadores más descansados rinden más y un mejor rendimiento se traduce en más goles que, al fin y al cabo, son la parte más emocionantes de los cotejos. La otra modalidad que implementaremos será la de extender el juego con tiempos suplementarios hasta que haya un ganador. Evidentemente que, los equipos mejores preparados físicamente, tendrán mejores probabilidades de hacerse con el triunfo y el espectador será el que más gane. Hemos de recordar, en este punto, que los cambios son obligatorios y se efectuarán en el periodo de descanso y no cuando se está desarrollando el juego. En los campeonatos será obligatorio hacer 6 cambios. Tres después del primer tiempo y tres después del segundo tiempo.
Hay que tener cuidado de no distraerse o de no confundir los asuntos de carácter operativo del sistema SSS, con la filosofía del mismo. Son cosas totalmente diferentes. Las cuestiones de carácter operativo u organisacional son la consecuencia, o mejor dicho, derivan del establecimiento de la filosofía del proyecto, de su conformidad dentro de nuestras mentes y dentro de nuestros corazones. La revolución mundial del fútbol tiene que empezar con el rompimiento de los lazos que nos unen a quienes ostentan el monopolio mundial del fútbol por más de 100 años. No es que tengamos mucho en contra de la FIFA sino que, simplemente, los revolucionarios apostamos a otro modo de ver el fútbol; no el juego, en si mismo, sino, más bien, la organización, los modelos, las formas y los fondos; es decir, todo lo que hoy existe, lo cual es único. Si no rompemos con la FIFA seguiremos “esclavos” de su metodología, de su sistema, de su parafernalia y ellos, naturalmente, seguirán haciendo lo que hasta hoy han hecho, es decir, lo que les da la gana.
Entonces, la revolución mundial del fútbol está planteada, en principio, con el rompimiento de toda relación con la FIFA. No que queramos destruir lo que la FIFA es en este momento, porque esa no es nuestra pretensión. La FIFA va a seguir siendo la FIFA; ellos, como cualquier otra organización decente, está facultado para funcionar, de manera legal, en cualquier parte del mundo y nadie puede ni debe menoscabar ese derecho. Nosotros también nos institucionalizaremos, legal y mundialmente, cuando el número de revolucionarios sea abrumador. No es esta una revolución violenta, una que tenga que dirimirse por medio de las armas, el terror o la coacción, no. Es una revolución pacifica, sin muertos ni heridos; algo así como cuando a la Coca-Cola tuvo que compartir el mercado con la Pepsi-Cola. La FIFA, como institución, debe seguir mereciendo todo nuestro respeto y aprecio incondicional. Más bien, desde ya, reto a la FIFA a una serie de 4 partidos, de antología, en cuatro ciudades importantes del mundo. Nosotros escogemos a Manila y a Nueva York, y dejamos que la FIFA escoja a las otras dos. Nosotros sacaremos, de nuestro sistema, una SSS mundial y Uds. sacarán su selección como bien saben. En la cancha se verá quién es más guapo.......